La radioterapia evoluciona cada vez más hacia procedimientos guiados por RM y adaptativos. Lagendijk et al. (Nature Reviews Clinical Oncology, 2014) demuestran la importancia de integrar la imagen y la terapia.
En el futuro, los materiales deberán ser tanto dosimétricamente precisos como altamente compatibles con técnicas de imagen como la TC o la RM. La formación de artefactos o valores de densidad poco claros pueden dificultar la planificación y verificación de la terapia y generar incertidumbres en el cálculo de la dosis. Esta propiedad cobra especial relevancia en el contexto de la radioterapia adaptativa, donde la imagen y el tratamiento están cada vez más estrechamente vinculados. Por ello, los materiales de bolus deberían ofrecer propiedades físicas estables y reproducibles durante todo el periodo de tratamiento. Al mismo tiempo, aspectos como la higiene, la reutilización y una aplicación cómoda para el paciente cobran cada vez más protagonismo. De cara al futuro de la radioterapia, resulta evidente que los materiales no solo deben ser funcionales, sino también integrarse de forma óptima en flujos de trabajo digitales y guiados por imagen.